El pasado 16 de julio se llevó a cabo el webinar Chancay y la transformación del comercio regional: oportunidades para Colombia, Ecuador y Perú en Asia, que reunió a representantes diplomáticos, empresariales y portuarios de China, Colombia y Perú para analizar el alcance regional del Puerto de Chancay y las oportunidades que abre para la relación de los países andinos con Asia.
El mensaje central del panel fue que una ruta más corta hacia Asia abre nuevas posibilidades, pero que su aprovechamiento dependerá de políticas comerciales, coordinación regional, capacidades productivas y estrategias empresariales que conviertan la conectividad en resultados sostenidos.
El encuentro reunió al embajador de la República Popular China en Perú, Song Yang; al embajador de la República Popular China en Colombia, Zhu Jingyang; al Ministro Jefe de Misión y Encargado de Negocios de la Embajada de Perú en Colombia, Raúl Alberto Hidalgo; y a Jonathan Cornejo, senior manager de COSCO Shipping Lines Perú, con la moderación de Natalia Tobón, directora del Observatorio Colombia-China. La conversación se ordenó en cuatro ejes: la interpretación política e institucional del puerto, la proyección regional de sus beneficios, el comercio entre Colombia y China, y los mecanismos de integración entre la triada Colombia-Ecuador-Perú y Asia.
Un nuevo centro regional que complementa la red portuaria sudamericana
El mayor consenso fue que Chancay debe entenderse como un nuevo nodo de la red portuaria sudamericana y no como un terminal destinado a reemplazar a Buenaventura, Guayaquil, Callao u otros puertos de la región.
El puerto inagurado en noviembre de 2024 y ubicado a unos 80 kilometos de Lima, recibe buques de gran tamaño y opera servicios directos hacia Asia: la ruta Chancay-Shanghái toma cerca de 23 días, frente a cerca de 30 días en otros esquemas logísticos. La infraestructura se conecta además mediante rutas alimentadoras con Guayaquil, Paita, Matarani, Arica y otros puntos del Pacífico. La ruta Buenaventura-Chancay-Shanghái opera desde febrero de 2025 y ha permitido movilizar carga entre Colombia y Asia con menores tiempos de tránsito, según cifras expuestas en el panel.
La presentación técnica de COSCO Shipping reforzó este énfasis regional: Chancay integra transporte marítimo, conexiones terrestres, almacenamiento, servicios para carga refrigerada y, desde marzo de 2026, una articulación con el aeropuerto Jorge Chávez para operaciones de última milla hacia otros países de la región. Su primera etapa representó una inversión cercana a USD 1.300 millones; esta terminal cuenta con cuatro muelles, capacidad para carga de contenedores, refrigerada, general, a granel y vehículos, además de automatización, redes 5G, camiones autónomos, grúas eléctricas, trazabilidad digital y monitoreo ambiental. Estas capacidades permiten pensar a Chancay como una plataforma para consolidar y redistribuir carga regional, cuyo aprovechamiento dependerá de la respuesta de productores, exportadores, operadores logísticos y gobiernos.
Chancay entre la Franja y la Ruta y la estrategia portuaria de Perú
Uno de los principales matices del panel apareció en la forma de interpretar el origen y el significado institucional del puerto. El embajador Song presentó a Chancay como un proyecto emblemático de la cooperación entre China y Perú en el marco de la Franja y la Ruta, que ya ha canalizado operaciones de importación y exportación, generado empleo local, formado personal técnico peruano e incorporado tecnologías de automatización y gestión ambiental. También señaló que la cooperación aduanera entre ambos países puede facilitar el comercio de bienes agroalimentarios hacia el mercado chino.
El ministro Raúl Hidalgo, en cambio, subrayó que Chancay es un puerto privado peruano de uso público cuyo desarrollo antecede a la adhesión de Perú a la Franja y la Ruta, y lo ubicó dentro de la estrategia peruana de apertura comercial y consolidación de un centro logístico en el Pacífico Sur, capaz de atraer inversión de distintos socios (China, Estados Unidos, Japón, Corea e India). Ambas lecturas son complementarias y abren la puerta a futuros debates sobre la gobernanza del puerto: Chancay puede integrarse a la Franja y la Ruta y, a la vez, fortalecer la estrategia logística de Perú con múltiples socios internacionales.
Conectividad y oportunidades para exportar más
Los participantes coincidieron en que uno de los principales beneficios de Chancay para Colombia y Ecuador está en la reducción de los tiempos de tránsito y en la posibilidad de mejorar el transporte de productos perecederos. Para Colombia, las oportunidades mencionadas incluyen café, flores, cacao, frutas, azúcar, aguacate, camarón, carne de res, pollo y cerdo; Ecuador podría ampliar los envíos de banano, camarón congelado, pitahaya y otros alimentos que requieren cadena de frío confiable. El puerto dispone de espacios para 1.920 contenedores refrigerados y cerca de 1.000 conexiones eléctricas para este tipo de carga.
No obstante, el panel advirtió que para exportar alimentos a China no basta con una ruta marítima más corta: los productos deben contar con protocolos de admisibilidad, certificaciones sanitarias, volúmenes constantes y empresas capaces de cumplir estándares de calidad. Por ello se propuso coordinar requisitos sanitarios y aduaneros, mejorar los sistemas de información y fortalecer la cooperación entre autoridades, gremios y empresas, de modo que la reducción de tiempos se traduzca en oportunidades para productos de mayor valor agregado.
Comercio bilateral Colombia-China: una agenda para ampliar exportaciones
El embajador Zhu señaló que el comercio entre Colombia y China crece con rapidez y que uno de los objetivos compartidos es ampliar la presencia exportadora colombiana en el mercado chino, especialmente en café, flores, frutas, cacao y carnes. Al mismo tiempo, indicó que Colombia importa desde China vehículos eléctricos, motores, maquinaria de ingeniería, productos informáticos, equipos electrónicos y bienes ópticos, que por su relación precio-calidad pueden apoyar la reindustrialización colombiana.
El embajador invitó a Colombia a estudiar la experiencia de países de la región que ya tienen Tratado de Libre Comercio con China, como Perú, Ecuador, Chile y Costa Rica. El efecto de Chancay sobre Colombia podría verse en la reducción de costos logísticos y en la diversificación de exportaciones, aunque habría que revisar su utilidad real para productos como el aguacate o el banano, cuyos días adicionales de traslado reducen la vida útil de la carga.
Integración regional y cooperación no excluyente
Otro consenso fue la necesidad de que Colombia, Ecuador y Perú dejen de actuar como mercados separados: los tres países exportan productos similares, compiten por atraer inversión y enfrentan obstáculos comunes para ingresar a un mercado de la escala de China. Las cámaras binacionales propusieron avanzar hacia una agenda empresarial andina que comparta información comercial, facilite contactos entre empresas, integre los observatorios económicos de los tres países y acerque a las pymes de la región con el mercado chino. El embajador Zhu respaldó esta propuesta y señaló que la incorporación de China como país observador de la Comunidad Andina abre un nuevo espacio para ampliar la cooperación en comercio, logística y digitalización.
El embajador Zhu abordó también un asunto que suele generar debate en Colombia: la posibilidad de ampliar la relación con China sin debilitar los vínculos con Estados Unidos y Europa, sosteniendo que esa cooperación no obliga a escoger entre grandes potencias. Los panelistas coincidieron en que Chancay es un proyecto capaz de recibir capital y generar conexiones con distintas economías, no solo con China, y que Colombia puede aprovechar la inversión china en infraestructura, transporte, energía y tecnología sin abandonar sus relaciones tradicionales.
Transferencia tecnológica: línea de conversación futura
Los panelistas coincidieron en que el impacto de Chancay no debería limitarse al comercio, sino generar empleo, proveedores locales, formación técnica e innovación. El embajador Song destacó que la operación del puerto emplea mayoritariamente trabajadores peruanos y ha formado personal especializado, mientras que el embajador Zhu señaló la Línea 1 del Metro de Bogotá y el Regiotram de Occidente como ejemplos de proyectos chinos que generan empleo, capacitan ingenieros y articulan proveedores colombianos, y propuso aprovechar la inteligencia artificial y la digitalización de documentos para mejorar la eficiencia de las empresas exportadoras. Quedan pendientes los programas de capacitación, la participación de universidades y la forma de convertir la cooperación tecnológica en capacidades productivas verificables.
En perspectiva
El encuentro dejó una agenda inicial de necesidades compartidas: coordinar procedimientos sanitarios y aduaneros, construir una plataforma regional de información comercial, fortalecer los observatorios económicos y promover misiones empresariales al Puerto de Chancay. También se propuso desarrollar cadenas regionales de valor en agroindustria, minerales críticos, transición energética, infraestructura, servicios y manufacturas, que permitan a los países complementar capacidades y presentar una oferta regional más estable frente al mercado chino.
Como siguiente paso, las cámaras binacionales anunciaron una misión empresarial y técnica al Puerto de Chancay durante agosto, que incluirá una visita al terminal, reuniones con instituciones peruanas y encuentros entre empresarios de Colombia, Ecuador y Perú.
La principal conclusión del webinar fue que Chancay puede acortar la distancia física entre Sudamérica y Asia, y que sus oportunidades se complementan con el desarrollo de capacidades productivas en la región. El consenso regional ya existe en el discurso; el siguiente paso será convertirlo en acuerdos operativos, proyectos conjuntos y resultados medibles.