El cacao (Theobroma cacao) es un árbol tropical originario de las selvas bajas de las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco. Desde tiempos ancestrales, este fruto ha estado asociado con la cultura y el intercambio. Para civilizaciones como la maya y la azteca, el cacao fue mucho más que un alimento: se utilizaba en la preparación de bebidas ceremoniales, como moneda de intercambio y como símbolo de abundancia y prestigio (1).
En China, el contacto con el cacao comenzó como una curiosidad extranjera. Se cuenta que el emperador Kangxi, quien gobernó entre 1661 y 1722, probó el chocolate —conocido como “cokola”—, marcando uno de los primeros acercamientos documentados entre el mundo chino y este producto originario de América (2).
Sin embargo, el consumo moderno de cacao y chocolate en China empezó a crecer a comienzos del siglo XXI, cuando el país se abrió más al comercio internacional; según china briefing el mercado chino del chocolate va en aumento, aunque todavía no es un país tradicionalmente consumidor de cacao. En 2023, el mercado chino de chocolate alcanzó aproximadamente US$3.650 millones y se proyecta que llegue a US$4.760 millones en 2030, con una tasa de crecimiento anual cercana al 4,52 % entre 2024 y 2030 (3).
Este escenario abre una ventana de oportunidad para Colombia. El país cuenta con una larga tradición cacaotera y consume internamente una parte importante de su producción. Si bien la producción mundial de cacao se concentra principalmente en África, Colombia ha fortalecido su capacidad productiva durante las últimas décadas gracias a la expansión de áreas cultivadas, programas de siembra y esfuerzos institucionales orientados a mejorar la calidad del grano. Entre 2000 y 2017, la producción nacional pasó de 36.731 a 60.535 toneladas métricas, superando niveles históricos anteriores.
En esta misma línea, el Ministerio de Agricultura y Fedecacao han impulsado el Programa de Renovación de Cacao, una iniciativa que busca mejorar la productividad del cultivo en Colombia mediante la renovación de árboles poco productivos. Para 2022, el programa tenía una inversión proyectada de $12.000 millones, distribuidos en 21 departamentos productores de cacao (4).
El cacao colombiano también tiene una dimensión social y territorial estratégica. Diversos organismos locales y de cooperación internacional, entre ellos la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y Swisscontact Colombia, han identificado este cultivo como una alternativa productiva para recuperar zonas previamente afectadas por cultivos ilícitos. Un ejemplo relevante se encuentra en regiones fronterizas del departamento de Nariño, donde existe un potencial de producción de 650 toneladas de cacao, representadas en 1.435 hectáreas bajo modelos agroforestales.
Desde el punto de vista de la cadena productiva, investigadores de la Universidad Purdue y del Centro Internacional de Agricultura Tropical —CIAT— han señalado que Colombia se diferencia de grandes exportadores como Costa de Marfil, Ghana y Ecuador porque su comercio interno está dominado por dos empresas nacionales, que compran más del 80 % de la producción. Además, gran parte de los comerciantes mantiene relaciones informales con grandes chocolateras o pequeños fabricantes, y el cacao producido suele venderse directamente a estos compradores.
Estos investigadores recomiendan fortalecer el sector mediante una mayor asistencia técnica, el desarrollo de capacidades de análisis e investigación, el aumento de la demanda de cacao colombiano y el posicionamiento de una marca país asociada a calidad, sostenibilidad y origen.
En este contexto, China representa mucho más que un mercado emergente: es un espacio donde el cacao colombiano puede diferenciarse. Los productores y exportadores colombianos podrían aprovechar no solo el crecimiento del consumo de chocolate en China, sino también la evolución de sus preferencias hacia productos de mayor valor agregado: chocolates premium, oscuros, bajos en azúcar, con sabores adaptados al paladar chino, empaques elegantes para regalo y ventas a través de canales digitales.
En 2024, las importaciones chinas de chocolate continuaron creciendo, impulsadas por la demanda urbana, la cultura del regalo y el interés por productos diferenciados de mayor calidad (5). Para Colombia, esta tendencia representa una oportunidad concreta para proyectar su cacao en un mercado sofisticado, exigente y en expansión, donde atributos como origen, sostenibilidad, historia y sabor pueden convertirse en ventajas competitivas.
Así, el cacao colombiano puede dejar de ser visto únicamente como una materia prima agrícola y convertirse en un puente cultural, comercial y gastronómico entre Colombia y China: un producto con raíces ancestrales, impacto social y potencial estratégico para conquistar nuevos consumidores en Asia.
Este artículo sirve como punto de partida para un Informe de Investigación más profundo que se desarrollará próximamente para el Observatorio Colombia China.
Referencias:
3 https://www.china-briefing.com/news/chinas-chocolate-market-trends-and-industry-overview/
5 https://gtaic.ai/market-reports/china-chocolate-market-in-2024