Voces expertas

70 años de la Feria de Cantón: una historia, un país, un encuentro mundial de negocios

Juan Camilo Basto
Empresario, Director de Basal Training, Miembro de la Junta Directiva de la Cámara Colombo-China, Miembro invitado del comité de estrategia de compradores de la Feria de Cantón

El mundo empresarial gira alrededor de objetivos: crecer, innovar, ser más competitivo y desarrollar nuevos productos. En ese contexto, asistir a la Feria de Cantón puede ser mucho más que recorrer una exposición comercial: puede convertirse en una herramienta para encontrar soluciones, tecnologías, fabricantes y nuevas formas de hacer negocios.

Si visitas la Feria de Cantón por primera vez, probablemente tengas una sensación difícil de olvidar: estás en una Torre de Babel. En un mismo lugar convergen empresarios, compradores, fabricantes y profesionales de todos los rincones del mundo. Se escuchan idiomas diferentes, se intercambian tarjetas, se negocian productos, podríamos denominar la feria como un encuentro mundial de negocios.

Para mí, esa experiencia tiene una dimensión personal. Viví en China durante más de quince años y conocí este encuentro por primera vez en 2008. Desde entonces lo he visitado más de 25 veces, en primavera y otoño. Y algo sigue sorprendiéndome: cada vez que regreso encuentro una experiencia diferente. Cambian los productos, las tecnologías, las necesidades de los compradores y también China. Observar la Feria es también una manera de observar la transformación económica del país.

En 2026 coinciden dos aniversarios que invitan a mirar esa historia: 70 años de la Feria de Cantón y 77 años de la fundación de la República Popular China. El 1 de octubre se conmemoró el Día Nacional de China y, después del periodo festivo, Guangzhou se prepara para recibir la 140.ª edición, que se realizará en tres fases del 15 de octubre al 4 de noviembre de 2026, China nos invita para cumplir la cita anual donde miles de visitantes podrán asistir a la feria Multisectorial más grande en nuestro Planeta.

Las cifras ayudan a dimensionar su alcance. Según el boletín estadístico entregado por los organizadores, en la 139.ª edición, organizada en abril del 2026, participaron 314.000 compradores internacionales provenientes de 220 países y regiones. Las intenciones de compra alcanzaron US$25,72 mil millones y se exhibieron 4,65 millones de productos. La mejor manera de entender su dimensión es observar la diversidad de su oferta: desde maquinaria industrial, equipos de construcción, herramientas, hasta electrónica, electrodomésticos, muebles, productos para el hogar, juguetes y bienes de consumo. También reúne textiles, calzado, bolsos, alimentos y productos para la salud y deportes. A esta oferta se suman nuevas industrias y tecnologías, como vehículos eléctricos, nuevas energías, automatización, robótica, manufactura y salud inteligentes y soluciones para hogares. Esa combinación permite observar no solo lo que China produce hoy, sino también hacia dónde evoluciona su industria y qué soluciones llegan a los mercados internacionales.

Yo tuve la oportunidad de conocer una etapa muy distinta de esa historia. Hace más de dieciocho años visité el antiguo complejo de Liuhua, cerca de la antigua estación de trenes del oeste en Guangzhou. Después pude vivir el traslado y la evolución hacia el nuevo complejo de Pazhou, junto al río Perla. El contraste es enorme: el actual complejo ferial se extiende por aproximadamente 1,55 millones de metros cuadrados. Esa transformación refleja también la evolución de Guangzhou: una ciudad que ha desarrollado una infraestructura capaz de conectar producción, comercio, tecnología y movilidad a escala global.

Guangzhou ocupa una posición estratégica dentro de la Guan dong – Hong Kong, Macao, Greater Bay Area (GBA), reconocida como la mega región Económica e Industrial de mayor crecimiento a nivel global.   Para un empresario, esta integración representa una ventaja: puede dedicar varios días al recinto y después desplazarse mediante la red de trenes de alta velocidad para visitar fábricas y otros polos industriales en China. A esto se suma la expansión del Aeropuerto Internacional Baiyun, cuyo Terminal 3 entró en operación en 2025. Guangzhou no es solamente el lugar donde se celebra este encuentro: es una plataforma para recorrer y comprender el ecosistema productivo que existe alrededor de él.

Para un comprador profesional, la experiencia presencial tiene un valor que difícilmente puede sustituirse por una plataforma digital. El recinto permite conocer cara a cara a fabricantes y proveedores, entender sus capacidades y comenzar un proceso de validación que puede continuar con reuniones técnicas y visitas a fábricas. No se trata únicamente de encontrar quién puede vender un producto, sino de evaluar si sus capacidades responden a las necesidades y estándares de un proyecto de suministro Global. Esta interacción puede contribuir a construir cadenas de abastecimiento más responsables y alineadas con las exigencias del comercio internacional.

Pero existe una segunda dimensión igualmente importante: entender el entorno en el que se hacen negocios. Quien llega a China también debe aprender a relacionarse y a comprender su cultura empresarial. En ese contexto aparece el concepto de Guanxi (关系), entendido como la construcción de relaciones, confianza y vínculos que acompañan las relaciones personales y comerciales. El primer encuentro puede darse en el recinto, pero muchas relaciones se construyen después, durante una conversación, una visita a una fábrica, una comida de negocios o un nuevo viaje. Entender esta dimensión cultural es tan importante como evaluar al proveedor.

La experiencia también se ha transformado a través de la tecnología. La aplicación oficial permite registrarse, gestionar la acreditación, buscar proveedores y productos, planificar itinerarios y comunicarse con expositores. Además, Canton Fair 365 mantiene durante todo el año una plataforma de productos y proveedores. Es una combinación entre lo presencial y lo digital: la relación puede comenzar antes de viajar y mantenerse después de regresar.

Para Colombia y América Latina, ahí está una de las oportunidades. La Feria no debería verse únicamente como un lugar para importar. También puede ser un espacio para explorar transferencia de conocimiento y tecnología, desarrollar productos, construir marcas, encontrar socios industriales y descubrir soluciones que permitan a cada empresa avanzar en sus objetivos de crecimiento, innovación, sostenibilidad, desarrollo y comercio justo.

 Visitar Canton Fair puede ayudar a conectar las necesidades de un proyecto en nuestro país con oportunidades internacionales, y es ahí donde toma mucho peso la frase “ Vivimos en  un mundo Multilateral, las empresas y las organizaciones tienen el reto constante de enlazar fino  la Oferta global con la demanda local y viceversa ”, lo que en la arena se convierte realmente en un arte, una aventura logística gracias a las disrupciones a las que nos enfrentamos en el mundo moderno.

Después de visitar tantas veces este encuentro, he terminado entendiendo la innovación en China no solamente como la creación de algo nuevo, sino también como una cultura de ejecución. Hay una secuencia que se repite: planear por anticipado, ejecutar y hacer que las cosas sucedan. Eso se vive en la economía China y también en la Feria.

Por eso, en términos de innovación, muchas veces todo empieza aquí. Se puede llegar desde cero, con una idea de emprendimiento. Luego comienza un proceso de descubrimiento, conversación y desarrollo. La Feria se convierte así en el inicio de un nuevo proyecto: un espacio dinámico donde las oportunidades aparecen cuando uno está dispuesto a mirar más allá de lo que originalmente estaba buscando.

Tal vez esa sea la mejor manera de entender estos 70 años. La Feria de Cantón es historia y presente; es comercio; es un punto de encuentro, pero también un punto de partida. Para quienes llegamos desde Colombia y América Latina, representa una oportunidad para comprender cómo se desarrollan productos, cómo se construyen relaciones y cómo una idea puede convertirse en un modelo de negocio global.

Setenta años después de su primera edición, la Feria sigue mirando hacia adelante. Cada edición abre un nuevo capítulo de esa historia y confirma que su verdadero valor no está solamente en lo que se exhibe, sino en las conexiones que se crean y en lo que puede surgir después de cruzar sus puertas.

Por Juan Camilo Basto