El período comprendido entre 2022 y 2026 representó una etapa de especial relevancia para las relaciones entre la República de Colombia y la República Popular China. En un contexto internacional caracterizado por profundos cambios geopolíticos y económicos, ambos países consolidaron una agenda bilateral sustentada en el diálogo político de alto nivel, el respeto mutuo y la identificación de intereses comunes, fortaleciendo los mecanismos de cooperación y ampliando el alcance de una relación que hoy constituye uno de los pilares de la proyección de Colombia hacia la región Asia-Pacífico.
La gestión diplomática desarrollada durante estos años permitió consolidar una relación más dinámica, pragmática y diversificada, capaz de responder a los desafíos contemporáneos y de generar nuevas oportunidades de cooperación en ámbitos como el diálogo político, el comercio, la agricultura, la infraestructura, la innovación tecnológica, la transición energética y el desarrollo sostenible. Este proceso fue posible gracias a la permanente interlocución entre las instituciones de ambos países y a la voluntad compartida de fortalecer una asociación basada en el beneficio recíproco y la confianza.
La Asociación Estratégica
El principal hito de este período fue la elevación de la relación bilateral al nivel de Asociación Estratégica, formalizada durante la Visita de Estado del presidente Gustavo Petro a Beijing en octubre de 2023. En el marco de los encuentros sostenidos con el presidente Xi Jinping y con el presidente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji, ambos gobiernos suscribieron la Declaración Conjunta sobre el Establecimiento de la Asociación Estratégica entre Colombia y China, dando inicio a una nueva etapa en las relaciones bilaterales.
La Asociación Estratégica constituye un mecanismo de alto nivel que refleja la madurez alcanzada por la relación entre ambos países y establece un marco político para profundizar el diálogo, fortalecer la coordinación institucional y ampliar la cooperación en áreas de interés común. Más allá de su significado diplomático, este instrumento abrió nuevas posibilidades para impulsar iniciativas conjuntas en materia de desarrollo económico, conectividad, innovación, educación, cultura, agricultura y sostenibilidad, consolidando una agenda bilateral más amplia y con una visión de largo plazo.
Además de la Visita de Estado de 2023, el presidente Gustavo Petro regresó a China en mayo de 2025 para participar en el IV Foro Ministerial CELAC–China, encuentro durante el cual Colombia ejerció la Presidencia Pro Tèmpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). En ese contexto se desarrollaron reuniones con el presidente Xi Jinping, el ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi y representantes del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) y del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), fortaleciendo la interlocución política y financiera con instituciones estratégicas para el desarrollo de proyectos de interés nacional.
Estas dos visitas presidenciales constituyeron un hecho sin precedentes en la historia reciente de las relaciones entre ambos países, al ser la primera ocasión en que un presidente colombiano en ejercicio realizó dos visitas oficiales a la República Popular China durante un mismo mandato. Este nivel de interlocución reflejó la importancia creciente de la relación bilateral y permitió consolidar una agenda sustentada en el pragmatismo, el diálogo permanente y la construcción de beneficios compartidos.
Como resultado de este proceso, durante las visitas de 2023 y 2025 se suscribieron veintitrés instrumentos de cooperación que ampliaron significativamente el alcance de la agenda bilateral. Entre ellos se destacan los protocolos sanitarios para facilitar el acceso al mercado chino de la carne bovina y diversos productos agrícolas colombianos; el Plan de Desarrollo de la Cooperación Agrícola entre el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia; memorandos de entendimiento orientados a facilitar el comercio bilateral, fortalecer la cooperación industrial y establecer mecanismos conjuntos para el desarrollo de capacidades en inteligencia artificial, así como otros instrumentos destinados a promover la inversión, la innovación y el intercambio de conocimientos.
Iniciativa de la Franja y la Ruta
Otro de los avances más significativos del cuatrienio fue la adhesión de Colombia a la Iniciativa de la Franja y la Ruta y la firma del correspondiente Plan de Cooperación. Este proceso fue precedido por un amplio ejercicio de consultas interinstitucionales en el que participaron diversas entidades del Gobierno Nacional con el propósito de evaluar las oportunidades y los alcances de la vinculación de Colombia a esta iniciativa.
La suscripción del Plan de Cooperación estableció un marco de referencia para la identificación y priorización de proyectos de interés mutuo, fortaleciendo la coordinación entre las instituciones competentes de ambos países y creando las condiciones para impulsar nuevas iniciativas de cooperación acordes con las prioridades nacionales de desarrollo. Su carácter flexible permite orientar la cooperación hacia sectores estratégicos y adaptar su implementación a las necesidades y objetivos definidos por ambos gobiernos.
Desarrollo del comercio bilateral
La agenda económica y comercial también registró avances importantes durante este período. La cooperación agropecuaria adquirió un renovado impulso mediante el fortalecimiento del diálogo técnico entre las autoridades sanitarias y fitosanitarias de ambos países, permitiendo avanzar en los procesos de admisibilidad de productos colombianos al mercado chino. Los progresos alcanzados en materia de cacao, carne bovina y otros productos agropecuarios como el banano y la lima Tahití evidencian el potencial de una cooperación que contribuye tanto a la diversificación de las exportaciones colombianas como al fortalecimiento de los vínculos comerciales entre ambas naciones.
Paralelamente, se fortalecieron los mecanismos institucionales destinados a promover el comercio, la inversión y la cooperación industrial, mediante la creación de grupos de trabajo especializados y el impulso a espacios como la Comisión Mixta Económica y Comercial, considerada uno de los principales instrumentos para dar continuidad a la agenda económica bilateral.
El fortalecimiento de las relaciones
Los avances alcanzados entre 2022 y 2026 reflejan la consolidación de una relación bilateral sustentada en el respeto mutuo, la confianza y la cooperación de beneficio recíproco. La madurez institucional alcanzada durante este período permitió ampliar significativamente los espacios de diálogo y establecer mecanismos que trascienden las coyunturas políticas, sentando bases sólidas para la continuidad de la agenda bilateral.
En perspectiva, este cuatrienio puede entenderse como una etapa de profundización sin precedentes en las relaciones entre Colombia y China. La elevación de la relación a Asociación Estratégica, la adhesión a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, la intensificación del diálogo político de alto nivel y la ampliación de la cooperación sectorial constituyen hitos que fortalecen la presencia de Colombia en Asia-Pacífico y consolidan una asociación orientada al desarrollo, la prosperidad compartida y la construcción de oportunidades para ambos pueblos.
El futuro
Si bien no se conoce aún cual será el enfoque de la relación que establecerá el nuevo gobierno de Colombia con China, lo que sí se puede afirmar es que China tradicionalmente ha establecido y conservado vínculos con los Estados independientemente de su orientación política. Los intercambios entre partidos, las visitas de alto nivel y el incremento de relaciones económicas pragmáticas donde el interés comercial está a la orden del día, han sido las características del modus operandi que ha estructurado la política exterior china. Y la respuesta de los diferentes gobiernos latinoamericanos ha sido muy positiva. El presidente Javier Milei lo expresó recientemente: «Tenemos que tratar de comercializar con todos los países del mundo. China es un gran socio comercial», lo que es coherente con el hecho de que China es el segundo socio comercial de Argentina.
El caso de Chile también es ejemplarizante. El actual gobierno de José Antonio Kast busca aprovechar una amplia zona de cooperación que es genuinamente beneficiosa para Chile, compatible con los intereses chinos y políticamente neutral frente a Estados Unidos. Es una práctica ineludible y necesaria para dar fortaleza a la autonomía estratégica de ese país hacia el futuro.
Colombia tiene la oportunidad de valorar y sacar partido la relación con China, y China está dispuesta a trabajar conjuntamente para profundizar la relación bilateral y ampliar la cooperación económica entre ambos países.