Voces expertas

China: una aliada industrial si sabemos proponerle

China: Aliada Industrial Clave para el Futuro
Andrés Cárdenas Muñoz
Socio Cárdenas Tobón
Ex viceministro de Comercio Exterior en 2021

El proceso de apertura de China desde 1978 hasta convertirse en la gran fábrica del mundo se forjó fundamentalmente gracias a la atracción de inversión extranjera que dio acceso a nuevas tecnologías. El Partido Comunista logró alinear a la sociedad china para desarrollar todos los habilitantes que permiten absorber las tecnologías implícitas en dicha inversión. Se atrajo a las mejores empresas en tamaño y sofisticación tecnológica; se dieron incentivos —tierra, sueldos bajos, ausencia de sindicatos, etc. —, pero también se estimuló la educación productiva para que ingenieros y operarios locales aprendieran la tecnología extranjera.

A medida que el país creció, China hizo grandes inversiones públicas en investigación y desarrollo a través de empresas con capital estatal y paulatinamente, el incentivo para atraer nuevas inversiones pasó a ser la oferta local de talento e insumos para desarrollar productos cada vez más sofisticados. China pasó de ser una economía agrícola con poco valor agregado a convertirse en la industria más productiva y vibrante del mundo. Tanto así que, para intentar contenerla, hoy otros países industrializados la acusan de “sobreproducir”.

En contraste, Colombia, desde su apertura económica en 1991, experimentó el marchitamiento de varias de sus industrias, y muy pocas nuevas han emergido. Si bien los gobiernos han generado incentivos para atraer inversión extranjera, no ha logrado obtener una transferencia tecnológica significativa para el desarrollo industrial. Hemos atraído principalmente inversión de Estados Unidos y países europeos, pero no se ha logrado conducirla hacia el desarrollo de capacidades locales que permitan un salto productivo.

Por ejemplo, en el país se han ensamblado vehículos norteamericanos y europeos desde 1956 y 1969, respectivamente, pero nunca se ha dado el salto hacia su fabricación. En 2023 empezó a gestarse una excepción: bajo la Alcaldía de Claudia López, Bogotá logró desarrollar un proyecto sin precedentes con el cual atrajo a la empresa china Sinovac.

El proyecto fue denominado BogotaBio, y su objetivo es que la ciudad vuelva a producir vacunas, pasando por el proceso de fill and finish hasta alcanzar producción local. La capital abrió una convocatoria para encontrar un socio que conformara una Sociedad de Economía Mixta. El Distrito aportaría más de 356 mil millones de pesos, el terreno para la planta de producción y un memorando de entendimiento con el Gobierno Nacional para la compra de las vacunas producidas. A cambio, se exigió a cada empresa cuantificar la transferencia tecnológica que realizaría al Distrito.

A la convocatoria se invitaron empresas de Cuba (1), Estados Unidos (2), China (3), Colombia (4), India (1), Rusia (1), Inglaterra (1), Italia (1), Francia (1) y España (1). Finalmente, Sinovac fue la única empresa que presentó una oferta vinculante y mostró, desde el principio, mayor capacidad y voluntad para realizar dicha transferencia. BogotaBio ha avanzado pese a los impases surgidos por el poco apoyo del gobierno Petro y por la pérdida de prioridad en la agenda del alcalde Galán, según lo reporta La Silla Vacía. Es decir: avanza, pero debería hacerlo más rápido.

BogotaBio ilustra una forma adecuada de pedir una alianza industrial a los chinos. Lo primero a destacar: de las 15 empresas invitadas, de 10 nacionalidades distintas, solo una empresa china presentó una oferta vinculante. Este hecho es una muestra clara de la capacidad tecnológica y de la voluntad de las empresas chinas para asumir compromisos de alianza industrial con transferencia tecnológica.

En segundo lugar, el Distrito —bajo la administración de Claudia López— tuvo la agudeza de estructurar un proyecto atractivo para los chinos: la posibilidad de asociarse con una entidad estatal, algo que en China se entiende como un incentivo y un valor agregado.

Finalmente, el éxito de la transferencia de tecnología de BogotaBio dependerá de la capacidad del Distrito para crear los habilitadores necesarios para absorberla. En esto, la historia de la apertura china es un referente: entre las décadas de 1980 y 2000, China avanzó en un proyecto de largo plazo de renacimiento industrial y tecnológico, sin importar que durante años el mundo la cuestionó por copiar tecnologías o por la mala calidad de sus productos. En la década de 2010, China se posicionó como una de las mayores potencias industriales y hoy es una potencia tecnológica que lidera el futuro en numerosos sectores.

Es claro que los cambios de gobierno propios del sistema democrático colombiano pueden generar mayor complejidad para impulsar proyectos de largo plazo. Sin embargo, es necesario encontrar soluciones para que iniciativas como BogotaBio avancen con dinamismo. Una alternativa es el acompañamiento del sector privado, que requiere una recomprensión de China: pasar de verla únicamente como una amenaza para la producción nacional y comenzar a entender su potencial como gran aliada industrial de Colombia.

BogotaBio es un ejemplo de cómo puede obtenerse transferencia tecnológica y alianzas industriales si se sabe pedirlas y si se estructura una propuesta que responda a la lógica china.

Por Andrés Cárdenas Muñoz
Abogado de la Universidad Externado de Colombia, con un Executive MBA conjunto de la Escuela de Negocios Guanghua de la Universidad de Pekín y Kellogg de NorthWestern University. magister en Resolución de Controversias Internacional de Queen Mary, University of London, y estudios de derecho de los negocios internacionales en la Universidad Complutense de Madrid.